Blog

Scrivener, la mejor ayuda informática para escritores (1)

Me gusta escribir. Adoro escribir. Necesito escribir. Para contar una historia más o menos larga (como por ejemplo una novela) suelo tomar apuntes antes, documentarme sobre lo que podré necesitar, hacer pequeños esquemas de mi trama, recordarme cómo son mis personajes, qué buscan, qué quieren. Pruebo cosas que luego desecho. Escribo trozos de mi historia que luego no usaré.

 

Es decir, en esto no soy muy diferente. Suelo usar bolígrafos, plumas, lápices, rotuladores y cuadernos de muchos tipos y tamaños. También tengo un ordenador con un procesador de textos para pasar el manuscrito a un formato electrónico. Eso también lo tiene todo el mundo.

 

Eso sí, utilizo algo que la mayoría de escritores desconocen: estoy hablando del software Scrivener.

 

Yo solía escribir narraciones cortas (dejemos de lado las obras teatrales y musicales); relatos en los que, antes de lanzarse a la composición del texto, uno ya ha planeado el mecanismo del cuento, y a partir de ahí se escribe bastante rápido, puesto que el camino ya es conocido. Al pasarme a la novela sentí como si alguien hubiera accionado alguna trampilla secreta bajo mis pies. De repente todas mis referencias narrativas estaban cuestionadas. Podía escribir seis o siete capítulos seguidos que tuvieran fuerza, pero la historia terminaba agotándose o, peor aún, ramificándose fuera de control hasta el infinito.

 

Por supuesto, empecé a hacer esquemas resumidos y también complejos. A veces redactaba largas descripciones de lo que luego narraría. Compuse hojas de personajes, sinopsis de escenas, escaletas de la historia, curvas dramáticas adaptadas a la narración. Así que cuando (inevitablemente) debía alterar el plan inicial, todo mi trabajo previo debía copiarse de nuevo en limpio. Eso sin contar la cantidad de programas que debía tener abiertos en mi ordenador relacionados con mi proyecto, y los distintos cuadernos que debía ojear a menudo. Y, por supuesto, cada día me enfrentaba con mi mega-archivo en Word, donde tenía que hacer un interminable scroll para ir de un lugar a otro del texto.

breezi_placeit-1-1024x682-web

Por entonces, oí hablar de varios software para escritores, y me dediqué a probar algunos de ellos: celtx, ywriter, Dramatica, New Novelist, y un largo etcétera. La cosa es que me gustaban, pero no acababan de convencerme: me veía abocado a rellenar formularios que no me interesaban y a trabajar de una manera concreta que, quizás pudiera servirle a alguien, pero desde luego no era la mía. Además, el nivel de actualizaciones era bastante deficiente.

 

Al fin, una buena amiga mía (nunca se lo agradeceré lo suficiente) me enseñó la última app de su Mac: Scrivener. Me lo hizo pasar mal durante un tiempo, porque lo poco que vi del programa me enamoró, pero yo no tenía un Mac ni perspectivas de tenerlo, y el software solo se encontraba disponible en esa plataforma. Sin embargo, un buen día me enteré de que existía una versión en Windows de Scrivener, que iba a comercializarse en breve. Así que descargué la beta y volqué mi novela en ella. Al principio pensé que era mejor empezar con un proyecto nuevo, pero me di cuenta enseguida de que iba a ganar tiempo en lugar de perderlo. Poco a poco fui descubriendo cosas de Scrivener que me asombraron y mi historia, que se resistía a avanzar, recuperó ritmo hasta que conseguí acabarla.

 

Ahora he desterrado el “Mundo Word” de mi escritura y no concibo otra forma de escribir que con la ayuda de este fabuloso programa.

 

Si quieres saber más cosas de Scrivener, no te vayas muy lejos. Me he dado cuenta de que hay mucha gente que no se atreve a empezar en Scrivener sin ayuda, así que suelo hacer unos talleres presenciales en valencia como este taller que empieza a final de este mismo mes.

 

Bájate la versión de prueba en  http://www.literatureandlatte.com/scrivener.php y échale un vistazo. Para Windows y para Mac.

 

La segunda parte de esta entrada está AQUÍ

2 Comments Published

[…] la primera parte de este artículo está AQUÍ […]

[…] puedes consultar un artículo sobre este particular que he dividido en dos partes: PARTE1 y […]