Blog

Empezar otra novela

No es fácil, no es nada fácil.
Si alguno ha escrito o ha intentado escribir una novela, sabrá el esfuerzo que se precisa. Yo vengo del mundo de los cuentos, es decir, durante años he escrito algo más de 30 relatos, e incluso he escrito adaptaciones de obras teatrales y (oh, Dios mío) las canciones y el texto de cinco musicales. Al ser ingeniero, normalmente monto al principio una columna vertebral de mi historia, una osamenta, y una vez terminada le voy poniéndo órganos, carne, piel, etc.

Hasta llegar a la novela. Montar esa primera estructura de "La Ciudad de la Memoria" me llevó muuuucho tiempo, demasiado. Era como llevar en brazos tres kilos de blandiblú, se me escapaba por todos lados. Al final llegué a conocoer mi blandiblú, por así decir, y supe dividirlo en "cajas narrativas". Algunas estaban más llenas, otras un poco más vacías. Tuve que compensar. Reeencribir, tirar, romper, escribir otra vez….

Pantallazo de mi proyecto actual
 

Pero lo que quiero decir es que ya volvería a hacerlo así. Una trama detectivesca necesita precisión, lógica, coherencia, ritmo y, para mí, mucha carne en los fogones: que no se trata de una sucesión de peripecias más o menos entretenida, sino que sea la expresión externa de una verdad literaria que propone el autor, y que tenga más de un nivel de lectura. Ya no se trata de tener una percha y vestirla, es más bien como ser agricultor: seleccionar la semilla, la tierra, el abono, vigilar la germinación, podar lo que se muere, enderezar lo que crece, cuidar las raices, en fin, perfilar este ser vivo que se trae uno entre manos.

Estos últimos meses he aprendido oficio y técnicas narrativas, y uno se siente más seguro. He aprendido a no documentarme tanto y tan a lo loco (esto era debido a mi complejo de inferioridad con los valencianos de toda la vida), a narrar sólo lo que hace avanzar la historia, mejorar mi revisión y mi poda de frases, averiguar qué es lo esencial, y sobre todo, qué es lo que quiero contar.

Así que estamos ahora con la segunda novela. A ver qué pasa.